*Un Ángel sensual, en el cementerio de hombres vivos. De un Anecdotario Carcelario.
La Victoria, nombre muy singular para una cárcel, símbolo de lo mas tenebroso con sus historias de torturas y muertes, situada en el poblado del mismo nombre en la República Dominicana.. También son incontables las anécdotas de todos colores y vivencias entre los presos.
Una mañana cualquiera llega Fredo, un recluso de color indio oscuro, (como llamamos aquí a los mulatos), esbelto, de andar rápido y con la soltura propia de quien exhibe sus atributos en una pasarela. Desde su llegada, conmocionó a la población de habitantes de ese cementerio de hombres vivos. No se que encanto tenia, pero su imagen y movimientos no pasaban desapercibidos de nadie que lo pudiera mirar. No habían pasado los efectos de la impresión, cuando ya tenía admiradores por doquier.
En el pabellón #6, a un segundo preboste, "cachifa", siempre atento a la posibilidad de ganar algunos pesos, se le prende el bombillo de la imaginación y se acerca a Fredo, lo lleva a su hábitat y le muestra su "góndola", esta era una cama de dos plantas modificada, cubierta con una cortina opaca, le propone que esa sera su casa de citas y que si cobrara 50 centavos le diera 10. Es bueno señalar, que eran los años 70 y las monedas de 1, 5, 10, 25, y 50 centavos tenían valor. Fredo acepta gustoso, y al rato, legiones de hombres desesperados hacían turno para disfrutar de sus encantos.
Era un fenómeno nunca visto en la Victoria. Algo así como un imán atrayendo toda la chatarra metálica que se cruzara en su camino.
Renzo, era un recluso convicto por robo de carros, con cierto nivel educativo, tranquilo y sociable, siempre se acompañaba de libros y revistas . Nos conocimos y dialogábamos con cierta frecuencia sobre diferentes tópicos, incluyendo la homosexualidad , el se mostraba opuesto a esa practica. Tratábamos lo referente a sobrevivir y aprovechar el tiempo en estudios y conocimientos, pues le decía que desde ahí, no hay ruta para ninguna parte, pero eso es otra historia.
Lo que nos interesa es que, una tarde en que yo regresaba del patio de dar brincos en unas barras gimnásticas, a mi sitio a unas 5 camas de la góndola de cachifa, veo a Renzo salir lentamente de esa zona de disfrute, al mirarme abre los brazos y baja la cabeza de una manera que daba pena, mas atrás vi a Fredo, con su aire de Barón del cementerio en busca de otra victima.
No había transcurrido media hora, cuando Renzo me visita cabizbajo y me dice .—! No me hagas preguntas, aquí hasta los hombres serios dejan de serlo!, pero mira:, salí a buscar unos cigarrillos y el tipo me paso por el lado y por mi madre , yo lo que vi fue una mujer bonita y sensual, y me aloque . ja ja ., para que no se molestara con mi risa le digo:— pero los hombres tienen derecho a equivocarse, ademas hemos hablado sobre el lugar en que estamos, y sobre las necesidades humanas.
Una tarde lo veo en el patio y en son de broma le comento, —Renzo, ¿en el ambiente no hay otra ronda romántica?, —Mira hijo de la gran puta, no relajes conmigo que nos damos 50 trompadas y 10 puñaladas, me responde, mientras resonaban las carcajadas .
No vi a Fredo mas, parece que su caso era leve y recupero pronto su libertad.
En la Victoria, pocos hombres se quedaron o mejor dicho, nos quedamos sin conocer los encantos del Ángel de la sensualidad, en ese cementerio de hombres vivos*.
sábado, 27 de junio de 2015
lunes, 15 de junio de 2015
Anécdotas Carcelarias. Pechito,asesino de las hermanas Mirabal mi vecino en la Victoria.
De un anecdotario carcelario.
Uno de los crímenes más horrendos de la represión política en la República Dominicana, quizás el que más, fue el de las hermanas Mirabal, tan trascendente, que marco el principio del final de la dictadura de Rafael Trujillo Molina.
Los asesinos materiales de este hecho fueron apresados en su mayoría y uno de ellos, Viterbo Alvarez (Pechito) fue mi vecino en la cárcel de la Victoria (famosa cárcel Dominicana) en el pabellón llamado "de los bomberos" no porque los reclusos fueran apaga fuegos, sino por lo contrario. Como contradicción era una de las mas limpias y ordenadas.
De noche veía a Pechito sentado en una mesa plegable leyendo una biblia, degustando las enseñanzas del señor. Yo, por mi lado, dibujaba a todo aquel que se sentara al frente con la única condición que trajera una hoja 8 y media por 11 y durara un rato.
Esta fue mi primera escuela de dibujo, unos 800 dibujos y caricaturas adornaban las cabeceras de los agraciados.También los policías solicitaban mis servicios, aunque a ellos les cobraba $ RD.2.00 y con ese dinero podía comprar cigarrillos y dos comidas mas aceptables que la "gravilla" oficial.
Pechito me hablaba de la vida, el destino, el hombre, siempre adoptando un aire filosófico, queriendo demostrar lo que no era.
Hacía muchos cuestionamientos como buen calie (chivatos y denunciantes de opositores de la dictadura) y cansado de sus preguntas, un día le dije: prefiero oírlo a usted, me gusta como ud. habla, Pechito soltó una carcajada y se hinchó el pecho de orgullo, jamas entendió el tono de ironía de mis palabras.
Siempre me han llamado la atención los casos de los grandes asesinos, gangster, traidores a la humanidad ( como decía Jose Marti ) y de todos los que contribuyen a dañar el mundo, que terminan refugiándose en la religión y abrazados a una biblia, (en este lado occidental) como buscando el pasaporte a su descargo y borrón de todos sus crímenes.
Se llaman a si mismo "los convertidos" no se en que, porque continúan siendo los mismos canallas, ahora aprovechando la ignorancia de la humanidad.
Luego de un tiempo de haber logrado su libertad, y parado en una esquina con su biblia bajo el brazo, se acercan dos hombres con sendas pistolas al cinto y lo que parecía un encuentro de sangre relámpago se convirtió en un apacible diálogo de unos minutos.
Es bueno ejercitar la imaginación ¿ por qué no hacerlo sobre este diálogo?
— Pechito, ¿ tu en libertad?
— Sí, yo soy inocente de lo que se me acusó, pero ya cumplí.
—Tu eras de los hombres fuertes del SIM ( servicio de inteligencia militar).
—Sí, yo era del SIM, pero no participe en eso.
—Pero tus compañeros hablaron y lo dijeron todo.
—Hablaron, pero por presión, eso tiene causas atenuantes.
—¡ Vaya, pero hablas como Abogado!.
—Yo estudié en la cárcel, y les aseguro que soy inocente, solo Dios sabe........
—El problema Pechito es, que el no tuvo la cortesía de decirnos eso y tu debes pagar por ese crimen, y la cárcel no basta.
—¿Y que van a hacer ustedes, ya yo pagué injustamente, además, eso no es justicia.
—Los crímenes como el de las Mirabal, están mas allá de la justicia y de lo comprensible y lo que resulte mas allá, también.
Pechito quedó tendido cuan largo y ancho era, con su biblia al lado y como nota curiosa, una pistola Browning automática de 35 ml. que llevaba en la cintura quedó al descubierto.
Esto no es extraño en los asesinos de mujeres y niños y los que matan apoyados y protegidos por el poder, pues tienen un rasgo común que es la cobardía. Solo actúan contra indefensos y débiles, pero cuando tienen la verdad al frente, ahí demuestran toda su esencia*.
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