lunes, 24 de agosto de 2015
sábado, 22 de agosto de 2015
La Pereza.
Duermes tu sueño eterno.
Pequeños mundos te conforman
y un mar de seguidores
aplauden tu sedentaria figura.
Erigida como estatua de hielo, antítesis de otros
con múltiples afanes
que honran y dan sustento
a una humanidad con carencias,
te regodeas en sillón mullido,
una vergüenza...
para un mundo incompleto.
Recoge
tu trono gastado por el uso
y vete con tu lento andar
a hundirte
en el mar de impenitente tranquilidad.
Solitaria
Mirando un techo infinito
desde un suelo, testimonio
de la sangre coagulada.
Ecos muertos de dolientes
que claman en soledad
por justicia muy tardía
que a gritos piden sus huesos.
Antro oscuro y fantasmal
donde solo las ideas
vuelan libres en misión
de rutas vanas y ansiosas
de libertad y esperanza.
Salen raudas a buscar
aire nuevo, renovando
voluntades limitadas
por embates de verdugos
a los que cristo diría
que no saben lo que hacen.
desde un suelo, testimonio
de la sangre coagulada.
Ecos muertos de dolientes
que claman en soledad
por justicia muy tardía
que a gritos piden sus huesos.
Antro oscuro y fantasmal
donde solo las ideas
vuelan libres en misión
de rutas vanas y ansiosas
de libertad y esperanza.
Salen raudas a buscar
aire nuevo, renovando
voluntades limitadas
por embates de verdugos
a los que cristo diría
que no saben lo que hacen.
viernes, 14 de agosto de 2015
El recluso que no resistió la felicidad.
De un Anecdotario Carcelario.
Tomas Bourdown era un recluso muy conocido en la cárcel de la Victoria en la República Dominicana, pues, cuando le preguntaban su nombre lo decía completo. Tenía un carácter muy expresivo pero extremadamente discreto con sus asuntos personales. Nadie conoció su caso judicial. De origen Holandés aparentemente no tenía familia en Santo Domingo. Llevaba ya varios meses detenido y aún no había recibido la primera visita.
"No he visto a Linda", decía, recordando a Daniél Santos.
Tuvimos mucha afinidad pues él tenía un parche Chino de bolitas al que llaman "el ajedrez de los no ilustrados". Ambos disfrutábamos ese juego y eran 20 o 30 manos de una tirada y en ocasiones dos o tres veces al día.
Tomas, siempre que veía al policía mensajero parado en la puerta del pabellón preparado para pronunciar un nombre para visitas o cualquier otra cosa, hacía un alto y esperaba, obviamente deseando oír su nombre. Me imaginaba el drama mental de este hombre con un perfil de buena educación y por ciertos detalles, una persona de familia pero con mala suerte.
Un día que amaneció nublado un policía vino a buscar a Tomas, el policía gritaba "Tomas Borcon,Tomas Bocon" evidenciando la dificultad para pronunciar su nombre. Tomas brincó de su cama y dijo:
—¡Tomas Bourdown, ese soy yo, carajo, por fin¡.
—Venga, que tiene visita, voceo el agente, Tomas se vistió su pantalón largo y salió como un niño en procura de un juguete, dibujaba en su rostro una risa que daban ganas de llorar.
Después de un buen rato regresó con un paquete pequeño y un rostro de alegría como nadie lo había visto antes, fue tan solo llegar y me llamó.
—Ven infeliz, que te voy a dar una pela.
Fui mas por la curiosidad de saber de su esperada visita. Sin que le preguntara me dijo:
—Un hermano, su hija y una prima, el se mantiene viajando y no vive aquí, es ingeniero y va a trabajar por un tiempo acá. Vuelve el jueves. Si quieres saber, vine al país a estudiar medicina,- me señaló.
Mientra Tomas hablaba, noté que abría la boca como si estuviera buscando aire, y pensé que era a causa de la emoción, él sacó su parche y en mitad del juego decidió retirarse y se recostó, siempre dándome la impresión de que buscaba aire.
Me fui a recostar pues un día de lluvia es el mejor momento para una cama.
Como a la media hora desperté y noté un movimiento extraño en el sitio de Tomas, un recluso estaba dándole masajes en el pecho, en el momento en que llegaron dos policías y alguien mas con una camilla, lo cargaron y le preguntaron al recluso que le dio los masajes que si era médico, y aunque contestó que no, que solo era estudiante, los policías le indicaron que los acompañara hasta la salida.
Mas tarde decidí salir al portón a tratar de obtener alguna noticia sobre Tomas y su estado físico, no sin antes pedirle a Milton el preboste que guardara sus pertenencias. Luego de un buen rato vi a un policía que salia del área del hospital, lo cuestioné y me respondió que:
—Parece que le dio un ataque: el enfermero lo está atendiendo pues el Médico no vino hoy, y el hombre esta muy amarillo.
En la noche recibimos la noticia de que Tomas había muerto. La policía acudió al pabellón y preguntó si alguien conocía a su familia, por lo cual les informé que Tomas acababa de recibir visita y en los datos de la oficina tendría que haber mas detalles.
A los dos días del lamentable hecho su hermano con unos policías visitaron su lugar buscando información y sus pertenencias. Me identifiqué con su familiar, hablamos y le informe de los detalles de ese día de la desgracia y de lo poco mas que pude decirle de Tomas. Él me explicó la causa del apresamiento de su hermano. Me señaló que Tomas estaba preso por un asunto menor de migración. Al retirarse me dijo que me quedara con el parche.
Tomas contribuyó a su desgracia, pues, si hubiera hablado desde el principio, se hubiera podido resolver su caso en poco tiempo. Los Abogados que nos atendían y a pedido nuestro, en varias ocasiones hicieron gestiones para casos de reclusos sin ninguna idea o facilidad para resolver asuntos jurídicos sencillos.
Nunca imaginé que unos minutos de felicidad podían destruir una vida de manera tan fulminante. Todavía hasta el día de hoy tengo presente a Tomas, y mas cuando encuentro alguien con quien jugar parche de bolitas.
De un Anecdotario Carcelario.
Tomas Bourdown era un recluso muy conocido en la cárcel de la Victoria en la República Dominicana, pues, cuando le preguntaban su nombre lo decía completo. Tenía un carácter muy expresivo pero extremadamente discreto con sus asuntos personales. Nadie conoció su caso judicial. De origen Holandés aparentemente no tenía familia en Santo Domingo. Llevaba ya varios meses detenido y aún no había recibido la primera visita.
"No he visto a Linda", decía, recordando a Daniél Santos.
Tuvimos mucha afinidad pues él tenía un parche Chino de bolitas al que llaman "el ajedrez de los no ilustrados". Ambos disfrutábamos ese juego y eran 20 o 30 manos de una tirada y en ocasiones dos o tres veces al día.
Tomas, siempre que veía al policía mensajero parado en la puerta del pabellón preparado para pronunciar un nombre para visitas o cualquier otra cosa, hacía un alto y esperaba, obviamente deseando oír su nombre. Me imaginaba el drama mental de este hombre con un perfil de buena educación y por ciertos detalles, una persona de familia pero con mala suerte.
Un día que amaneció nublado un policía vino a buscar a Tomas, el policía gritaba "Tomas Borcon,Tomas Bocon" evidenciando la dificultad para pronunciar su nombre. Tomas brincó de su cama y dijo:
—¡Tomas Bourdown, ese soy yo, carajo, por fin¡.
—Venga, que tiene visita, voceo el agente, Tomas se vistió su pantalón largo y salió como un niño en procura de un juguete, dibujaba en su rostro una risa que daban ganas de llorar.
Después de un buen rato regresó con un paquete pequeño y un rostro de alegría como nadie lo había visto antes, fue tan solo llegar y me llamó.
—Ven infeliz, que te voy a dar una pela.
Fui mas por la curiosidad de saber de su esperada visita. Sin que le preguntara me dijo:
—Un hermano, su hija y una prima, el se mantiene viajando y no vive aquí, es ingeniero y va a trabajar por un tiempo acá. Vuelve el jueves. Si quieres saber, vine al país a estudiar medicina,- me señaló.
Mientra Tomas hablaba, noté que abría la boca como si estuviera buscando aire, y pensé que era a causa de la emoción, él sacó su parche y en mitad del juego decidió retirarse y se recostó, siempre dándome la impresión de que buscaba aire.
Me fui a recostar pues un día de lluvia es el mejor momento para una cama.
Como a la media hora desperté y noté un movimiento extraño en el sitio de Tomas, un recluso estaba dándole masajes en el pecho, en el momento en que llegaron dos policías y alguien mas con una camilla, lo cargaron y le preguntaron al recluso que le dio los masajes que si era médico, y aunque contestó que no, que solo era estudiante, los policías le indicaron que los acompañara hasta la salida.
Mas tarde decidí salir al portón a tratar de obtener alguna noticia sobre Tomas y su estado físico, no sin antes pedirle a Milton el preboste que guardara sus pertenencias. Luego de un buen rato vi a un policía que salia del área del hospital, lo cuestioné y me respondió que:
—Parece que le dio un ataque: el enfermero lo está atendiendo pues el Médico no vino hoy, y el hombre esta muy amarillo.
En la noche recibimos la noticia de que Tomas había muerto. La policía acudió al pabellón y preguntó si alguien conocía a su familia, por lo cual les informé que Tomas acababa de recibir visita y en los datos de la oficina tendría que haber mas detalles.
A los dos días del lamentable hecho su hermano con unos policías visitaron su lugar buscando información y sus pertenencias. Me identifiqué con su familiar, hablamos y le informe de los detalles de ese día de la desgracia y de lo poco mas que pude decirle de Tomas. Él me explicó la causa del apresamiento de su hermano. Me señaló que Tomas estaba preso por un asunto menor de migración. Al retirarse me dijo que me quedara con el parche.
Tomas contribuyó a su desgracia, pues, si hubiera hablado desde el principio, se hubiera podido resolver su caso en poco tiempo. Los Abogados que nos atendían y a pedido nuestro, en varias ocasiones hicieron gestiones para casos de reclusos sin ninguna idea o facilidad para resolver asuntos jurídicos sencillos.
Nunca imaginé que unos minutos de felicidad podían destruir una vida de manera tan fulminante. Todavía hasta el día de hoy tengo presente a Tomas, y mas cuando encuentro alguien con quien jugar parche de bolitas.
miércoles, 5 de agosto de 2015
Breve recado a la parca. PROSA.
Cuando llegues a mí, certera como siempre, no encontrarás a un hombre ocioso, sino que verás a un ente con energía, no a un muerto-vivo como esos zombis que ya se han entregado a la nada y solo esperan el decreto que los declare oficialmente muertos. Tendré en las manos un lápiz o pincel o una cortadora de metales o quizás algún objeto que me permita honrar la soberanía. Tendrás el orgullo de saber que encontrarás un hombre de trabajo que no huirá de ti ni de su destino, como lo hace de vivos que no buscan su carne sino sus ideas, y esas, valen demasiado, para asesinos tan pobres.
Cuando llegues a mí, certera como siempre, no encontrarás a un hombre ocioso, sino que verás a un ente con energía, no a un muerto-vivo como esos zombis que ya se han entregado a la nada y solo esperan el decreto que los declare oficialmente muertos. Tendré en las manos un lápiz o pincel o una cortadora de metales o quizás algún objeto que me permita honrar la soberanía. Tendrás el orgullo de saber que encontrarás un hombre de trabajo que no huirá de ti ni de su destino, como lo hace de vivos que no buscan su carne sino sus ideas, y esas, valen demasiado, para asesinos tan pobres.
martes, 4 de agosto de 2015
CHISPA, EL DUELISTA QUE HIZO DE LA CÁRCEL SU CASA. De un Anecdotario Carcelario.
Chispa era un hombre de la sierra, tosco, sin preparación alguna, hablaba mas bien por símbolos orales, pocas veces he conocido alguien tan obtuso.
¿ Cual es su historia? Desde que era niño, trabajó la tierra con sus padres en conúcos propios y ajenos. Ahí aprendió a usar machetes y cuchillos y desde los 13 años se vio involucrado en pleitos con otras familias, cosa muy recurrente en los campos dominicanos. A esa edad conoció la cárcel y desde ese momento, su vida se convirtió en un viaje sin retorno. Nada mas hacía salír del penal y lo esperaba otra guerra, pues estos pleitos son a veces eternos y se transmiten de generación en generación.
Chispa nunca cometió un acto delincuencial, no había robado, violado, asesinado a sangre fría ni nada por el estilo, solo había usado el machete y cuchillo para desyerbar y sembrar. Solo eso aprendió. Luego uso ese "arte" para defender su vida y la de su familia. Sin embargo, y a pesar de su hoja limpia frente a la ley, había pasado en ese entonces, unos 41 años entrando y saliendo de las cárceles, principalmente de "La Victoria", famosa cárcel Dominicana.
Entre esas salidas hubieron fugas, y es bueno decir, que él fue el único recluso, que cuando se fugaba, las autoridades se hacían de la vista gorda, algunos se reían y otros sentían pena. También era de los pocos reclusos que volvían voluntariamente a encarcelarse y había que dejarlo entrar, pues siempre tenía penas no cumplidas en su totalidad. Él es un caso único en los anales policiales y judiciales del país.
Lo conocí, cuando compartíamos el pabellón llamado "Viet Nam", y aquí, el preboste era un ex militar que creía y actuaba como si la cárcel fuera una extensión de su cuartel, se manejaba de forma muy torpe y estúpida, apagaba las luces a las 7:30, no permitía uso de radios, ni hablar en voz alta. Esto colmó la paciencia de los reclusos y se organizó un micro-mítin para sustituirlo y se dio un "golpe de cárcel", porque de estado no fue.
Se formo una comisión de tres para elegir el nuevo preboste, (yo era uno de esos) sugerí a Chispa, el recluso mas incógnito de todos, le propusimos la oferta y nos dijo —Pero yo lo que soy es agricultor", ja ja ja, al fin aceptó.
A pesar de que la policía era quien colocaba a sus sicarios, acordamos pedir a unanimidad nuestra elección. Llegó la poli y todo se concretó, Chispa era el preboste.
Esto me permitió conocer su increíble historia y saber que él era analfabeto, en eso pude ayudarlo.
Hablábamos y le sugería que se mudara de sitio para evadir los encontronazos con sus enemigos y me decía que ese era el único lugar que conocía, ademas, —Los mas viejos tenemos que proteger a los pequeños y a las mujeres. El había perdido a dos hermanos y dos sobrinos y otros familiares estaban inútiles —¿Para donde cojo?, me decía, agregaba que: —No se como se enteran cuando regreso pues ya me están esperando y no me voy a dejar matar, —Siempre guardo en los bolsillos el dinero para comprar el machete y cuchillo, para no ir desarmado.
La victoria era el único lugar qué Chispa conocía aparte de su loma, su conúco y su rancho de tablas. Su frase celebre era: "NO ME VOY A DEJAR MATAR".
Chispa era un hombre de la sierra, tosco, sin preparación alguna, hablaba mas bien por símbolos orales, pocas veces he conocido alguien tan obtuso.
¿ Cual es su historia? Desde que era niño, trabajó la tierra con sus padres en conúcos propios y ajenos. Ahí aprendió a usar machetes y cuchillos y desde los 13 años se vio involucrado en pleitos con otras familias, cosa muy recurrente en los campos dominicanos. A esa edad conoció la cárcel y desde ese momento, su vida se convirtió en un viaje sin retorno. Nada mas hacía salír del penal y lo esperaba otra guerra, pues estos pleitos son a veces eternos y se transmiten de generación en generación.
Chispa nunca cometió un acto delincuencial, no había robado, violado, asesinado a sangre fría ni nada por el estilo, solo había usado el machete y cuchillo para desyerbar y sembrar. Solo eso aprendió. Luego uso ese "arte" para defender su vida y la de su familia. Sin embargo, y a pesar de su hoja limpia frente a la ley, había pasado en ese entonces, unos 41 años entrando y saliendo de las cárceles, principalmente de "La Victoria", famosa cárcel Dominicana.
Entre esas salidas hubieron fugas, y es bueno decir, que él fue el único recluso, que cuando se fugaba, las autoridades se hacían de la vista gorda, algunos se reían y otros sentían pena. También era de los pocos reclusos que volvían voluntariamente a encarcelarse y había que dejarlo entrar, pues siempre tenía penas no cumplidas en su totalidad. Él es un caso único en los anales policiales y judiciales del país.
Lo conocí, cuando compartíamos el pabellón llamado "Viet Nam", y aquí, el preboste era un ex militar que creía y actuaba como si la cárcel fuera una extensión de su cuartel, se manejaba de forma muy torpe y estúpida, apagaba las luces a las 7:30, no permitía uso de radios, ni hablar en voz alta. Esto colmó la paciencia de los reclusos y se organizó un micro-mítin para sustituirlo y se dio un "golpe de cárcel", porque de estado no fue.
Se formo una comisión de tres para elegir el nuevo preboste, (yo era uno de esos) sugerí a Chispa, el recluso mas incógnito de todos, le propusimos la oferta y nos dijo —Pero yo lo que soy es agricultor", ja ja ja, al fin aceptó.
A pesar de que la policía era quien colocaba a sus sicarios, acordamos pedir a unanimidad nuestra elección. Llegó la poli y todo se concretó, Chispa era el preboste.
Esto me permitió conocer su increíble historia y saber que él era analfabeto, en eso pude ayudarlo.
Hablábamos y le sugería que se mudara de sitio para evadir los encontronazos con sus enemigos y me decía que ese era el único lugar que conocía, ademas, —Los mas viejos tenemos que proteger a los pequeños y a las mujeres. El había perdido a dos hermanos y dos sobrinos y otros familiares estaban inútiles —¿Para donde cojo?, me decía, agregaba que: —No se como se enteran cuando regreso pues ya me están esperando y no me voy a dejar matar, —Siempre guardo en los bolsillos el dinero para comprar el machete y cuchillo, para no ir desarmado.
La victoria era el único lugar qué Chispa conocía aparte de su loma, su conúco y su rancho de tablas. Su frase celebre era: "NO ME VOY A DEJAR MATAR".
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