La Pereza.
Duermes tu sueño eterno.
Pequeños mundos te conforman
y un mar de seguidores
aplauden tu sedentaria figura.
Erigida como estatua de hielo, antítesis de otros
con múltiples afanes
que honran y dan sustento
a una humanidad con carencias,
te regodeas en sillón mullido,
una vergüenza...
para un mundo incompleto.
Recoge
tu trono gastado por el uso
y vete con tu lento andar
a hundirte
en el mar de impenitente tranquilidad.
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