Breve recado a la parca. PROSA.
Cuando llegues a mí, certera como siempre, no encontrarás a un hombre ocioso, sino que verás a un ente con energía, no a un muerto-vivo como esos zombis que ya se han entregado a la nada y solo esperan el decreto que los declare oficialmente muertos. Tendré en las manos un lápiz o pincel o una cortadora de metales o quizás algún objeto que me permita honrar la soberanía. Tendrás el orgullo de saber que encontrarás un hombre de trabajo que no huirá de ti ni de su destino, como lo hace de vivos que no buscan su carne sino sus ideas, y esas, valen demasiado, para asesinos tan pobres.
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